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El cromo y su efecto en el transporte de glucosa en el complejo especial de lactato aminoácido (sinónimo complejo de lactato, lactato Cr+3), donde se puede demostrar una propiedad extraordinaria del anión de lactato.

Artículo íntegro y literal. RNDr.Gebauer, Karel. (Dr.en Ciencias Naturales). (Enero 2018)

El cromo es un elemento interesante, ya en los aňos cincuenta del siglo pasado se descubrió que interfiere en el metabolismo de la glucosa de alguna manera. Dado que este era el momento de los primeros descubrimientos importantes en el tratamiento de la diabetes, era interesante utilizar este elemento para influir en el curso de la glucosa. Lo que al principio parecía ser una solución simple y efectiva finalmente derivó en una investigación bastante interesante de los hallazgos revolucionarios. Ahora es inconcebible estudiar el metabolismo energético sin un conocimiento profundo del mecanismo de acción de la insulina, incluidos todos los procesos reguladores relacionados, entre los cuales también está el catión de Cr (III). Actualmente recibimos el conocimiento que el Cr (III) en general mejora la sensibilidad de las células a la insulina, ya sea mediante la extensión de su actividad, o la regulación positiva de mRNA para producir más receptores de insulina. Se debe enfatizar que Cr (III) puede afectar el nivel de intolerancia a la glucosa, pero no puede afectar a la cantidad de insulina producida por el páncreas.

Para que el Cr (III) pueda actuar, primero debe ser absorbido por el organismo. En el caso de Cr (III), sin embargo, no es tan simple como parece a primera vista. Cr (III) es un átomo relativamente pequeño pero con una gran carga positiva. Esto complica enormemente sus posibilidades de entrar en las células del epitelio intestinal y, posteriormente, en la sangre. A la membrana celular no le gustan los compuestos con una carga dominante y les crea una barrera increíblemente efectiva para sus esfuerzos potenciales atravesar esta membrana. Por lo tanto, los cationes de los elementos, incluido el Cr (III), deben encontrar un aliado adecuado que permita superarles  la membrana. Tales aliados son varios ligandos cuya tarea principal es eliminar (o esconder externamente) la carga positiva del catión de cromo. Además, los ligandos que exhiben propiedades lipofílicas se disuelven bien en la membrana celular y, por lo tanto, en ciertas circunstancias, pueden "colar" a su compañero en el otro lado. Los ligandos lipófilos adecuados, que estarían dispuestos a producir los complejos necesarios con el catión Cr (III), no son tantos. Además, son moléculas demasiado voluminosas y grandes que se absorben en las células por el proceso de pinocitosis y requieren la interación en el interior de la membrana celular de los clusters.  Este proceso de absorción potencialmente utilizable no funciona para Cr (III). Por lo tanto, Cr (III) debe elegir el camino del transporte pasivo a través de canales de transporte específicos. Su diámetro es relativamente pequeño y solo deja pasar los compuestos de un cierto tamaño. Estos conductos de transporte liberan principalmente las sustancias de bajo peso molecular y, al mismo tiempo,  las sustancias electro neutrales. La condición de electro-neutralidad está relacionada con la hidratación, es decir, el aumento del volumen de las moléculas transportadas.  Entonces Cr (III) debe en el intestino formar complejos con estos ligandos que satisfacen el tamaño pequeño, la capacidad de ocultar una carga positiva grande  y además tienen un cierto nivel de propiedades lipófilas. Una condición importante es que el complejo formado debe ser bien soluble en un medio acuoso. Se sabe que el catión Cr (III) interactúa con una variedad de sustancias que contiene el alimento digerido, que crean con el cromo y con otros cationes complejos estables, difícilmente solubles en agua, que reducen la proporción de la cantidad potencialmente absorbible del catión.

Sin embargo, para que el Cr (III) contenido en el alimento ingerido forme en el intestino un complejo con un ligando (o ligandos) adecuado en el intestino, primero debe ser capaz de escaparse de la unión en la que se encuentra en el alimento. Por lo general, son moléculas complejas de proteínas y glicoproteínas, las que están en el estómago sujetas a hidrólisis, y la proporción decisiva de átomos de cromo está bajo la influencia del ácido gástrico. Esto hace que el Cr (III) liberado se hidrate para formar un complejo de hexahidrato muy soluble, aparentemente un buen prerrequisito para la posterior absorción a través de la mucosa intestinal. Desafortunadamente, en el duodeno, la alcalización de la comida digerida dará como resultado la formación de un óxido de Cr (III) completamente insoluble y químicamente muy estable, y de tal manera ligado el elemento es inutilizable para el cuerpo y se elimina con las heces.

Por lo tanto, la absorción de cromo en el intestino es relativamente baja y según las comidas varía de 0,4 hasta 2,5 % de la cantidad recibida. Se trata sólo de la proporción de cromo, que „se escapa“ de la degradación total y de la hidrólisis de su portador original y permanece parcialmente atada a algún anión. Éste evita la formación de Cr (III) hidratado y la posterior formación del óxido de Cr (III) en el intestino. Se informa que la absorción puede aumentar la presencia de vitamina C y niacina. La absorción también mejoran algunos ácidos orgánicos (por ejemplo, ácido oxálico), que son capaces de crear todavía en el estómago con la liberación de Cr (III) el compuesto estable y prevenir la formación del hexahidrato de Cr (III).  La importancia decisiva para la absorción en el intestino, sin embargo, tienen ligandos con propiedades lipófilas y ligandos específicos que apoyan el transporte transmembrana pasivo, con los cuales el Cr (III) es capaz de crear los complejos adecuados en el intestino. Estos son algunos productos de degradación de almidón y algunos aminoácidos. En determinadas circunstancias pueden aumentar la capacidad de absorción también algunos azúcares simples, la glucosa, la sacarosa o la maltosa. En este caso, sin embargo, esta es una forma diferente de transporte a las células, que se activa solo bajo ciertas condiciones.

Después de la absorción del complejo de Cr (III) del ligando en la sangre es necesario que el catión Cr (III) logre escaparse de la unión al ligando y ocupar el espacio libre en la molécula de transferrina. Aunque se piensa principalmente que la transferrina es un ligando para los átomos de Fe (III), es importante tener en cuenta que normalmente en una persona sana el hierro ocupa alrededor del 30 % de la capacidad de unión. La mayor parte de los sitios de enlace son libres y por ocuparlos compiten otros cationes. Aquí vemos la ventaja de un diámetro pequeño del átomo de Cr que lleva una gran carga positiva. Cr (III) se comporta desde un punto de vista químico como ácido de Lewis y tiene una alta afinidad al oxígeno carboxílico, significativamente más baja al nitrógeno en el círculo aromático. Esto es particularmente importante en términos de la estabilidad y el comportamiento biológico de Cr (III) en el cuerpo, específicamente en el enlace a transferrina, GTF o cromodulina. Por lo tanto, si el Cr (III) puede escaparse de la influencia del ligando, lo que le permite la penetración  a través de la membrana celular, se une a la transferrina, que permite el transporte adicional en el cuerpo hasta su lugar de acción. Se cree que un complejo de Cr (III) – transferrina, está en equilibrio con otro complejo específico de bajo peso molecular de cromo, que se conoce como GTF (factor de tolerancia a la glucosa). La unión a la transferrina se produce principalmente a través de grupos carboxilo funcionales en el sitio de unión de la transferrina, y muy importante es la participación de los iones de bicarbonato. Cr (III), a baja concentración de iones de bicarbonato, se une a la transferrina incluso más fácilmente que Fe (III). Sin embargo, una vez que comienza el aumento de la producción de bicarbonatos (con aumento de la actividad y el inicio de la glucólisis anaeróbica), la situación cambia inmediatamente y Cr (III) se empieza liberar de la transferrina. Cr (III) liberado de la unión de transferrina es reactivo e intenta contactar inmediatamente con otro compañero adecuado. Este es el GTF. La unión a Cr (III) en GTF es mucho más ventajosa para la reacción posterior con apocromodulina porque ambos compuestos son de bajo peso molecular, son poco voluminosos y muy móviles. Las propiedades químicas de sus lugares de unión son muy similares, creando muy buenos requisitos previos para la reacción de intercambio, la constante de reacción está muy influenciada por el cambio de la concentración de glucosa en sangre. El aumento de la concentración de glucosa desplaza el equilibrio de la reacción a favor de la unión de Cr (III) a la apocromodulina. Al unir Cr (III) a la apocromodulina, se cumple una condición crucial para su actividad biológica -  la activación del receptor de insulina.

El Cr absorbido se deposita en tejidos blandos, hígado y bazo, que son depósitos capaces de administrar Cr (III) en cantidades razonables con una dieta racional. Sin embargo, una dieta rica en el alto consumo de azúcares simples causa una deficiencia actual de Cr (III) en los fluidos corporales. El contenido de Cr (III) en estos tejidos varía de 10 a 100 μg / 100 g de tejido. Cr (III) también se deposita en los huesos en cantidades significativas, pero este stock es prácticamente insignificante debido a la liberación muy lenta del catión Cr (III) a la sangre y, por lo tanto, también para la influencia directa del metabolismo de la glucosa es prácticamente insignificante.

La falta de Cr puede ser inducida de varias maneras. En particular, la ingesta insuficiente de alimentos, que es causada por una composición de alimentos inapropiada, que empeora significativamente su absorción. La alta ingesta de los azúcares simples (su parte de la energía recibida global actual es mayor que 35%) aumentará su excreción del cuerpo por la orina. Del mismo modo, un aumento de la excreción fue observada en las infecciones, el aumento de la actividad física, durante el embarazo y durante condiciones de estrés en general. Sustos o cualquier otros estímulos que provoquen la liberación de grandes cantidades de adrenalina a la sangre inicia una cascada de reacciones posteriores requiriendo la presencia de cantidades relativamente grandes de Cr (III) en forma activa. Debido a esa deficiencia el cuerpo trata de compensar mediante la mayor liberación de insulina desde el páncreas. La cantidad de insulina liberada se correlaciona con la capacidad de cromodulina para mantener la conformación activa del receptor de insulina. Para poder hacer este trabajo la cromodulina debe ser activada por el catión Cr (III) – apocromodulina, inactiva después de la unión  con Cr (III) y  se convierte en holocromodulina activa, que se une posteriormente al receptor para la  insulina y  durante el tiempo de  su enlace mantiene la  actividad  necesaria de quinasa del receptor. La capacidad de la holocromodulina de mantener el receptor para la insulina activo depende de la duración de los enlaces de Cr (III) a cromodulina. Una vez que se produce la separación del catión de Cr (III), también se libera la cromodulina de la unión al receptor y por lo tanto el receptor pierde su capacidad para unirse a la insulina. Un número suficiente de cationes de Cr (III) disponibles para la apocromodulina crea condiciones favorables para la ampliación de la vida media de la holocromodulina y por lo tanto prolonga el período durante el cual puede contener el receptor la molécula de la insulina en su sitio de unión. Una molécula de mayor duración significa un período de tiempo más largo en el cual la insulina actúa como una molécula de señal. En última instancia, es necesario para conseguir el efecto deseado,  (aumento de los transportadores de glucosa GLUT4 en la membrana celular), un menor número de las moléculas de insulina. Un número menor de las moléculas de insulina en la sangre también significa un menor grado de activación de las reacciones que conducen a la formación y deposición de grasa. Debe tenerse en cuenta que la concentración de glucosa en la sangre,  (la velocidad de transmisión de la glucosa a las células), influye en la cantidad de moléculas de insulina vinculadas al receptor de insulina, mientras que las reacciones estimuladas con la insulina asociadas con la formación de la grasa almacenada dependen del número total de moléculas de insulina circulantes en la sangre; (no sólo el número de moléculas de insulina involucradas en la transmisión de la señal a través del receptor para la insulina). Por lo tanto, las personas que compensan los niveles elevados de glucosa en sangre a través del aumento de la administración de insulina a menudo aumentan significativamente su peso.

Después de la liberación del enlace de cromo (III) de holocromodulina, el cromo se une de nuevo a la transferrina, pero se une preferentemente a la albúmina. En esta forma es transportado por la sangre a los riñones y después se elimina por la orina fuera del cuerpo. Por lo tanto, el cuerpo tiene con alta ingesta de azúcares simples (hidrólisis de la que una glucosa) mayor necesidad del suministro de Cr (III).

Como ya se mencionó, Cr (III) en general mejora la sensibilidad a la insulina, ya sea mediante la extensión de su actividad, o mayor regulación de la creación de mRNA para producir más receptores de insulina. Sin embargo, esto solo se aplica a los cationes Cr (III) que están en la forma activada en la sangre. Antes de entrar el cromo de los alimentos a la sangre y, además, se convierte en la forma activa necesaria, el proceso es muy complejo y considerablemente influenciado por factores coactivos.  Los momentos clave son la absorción en la sangre y la disponibilidad para unirse a la cromodulina.

El contenido de cromo en la dieta es relativamente bajo, alcanzando aproximadamente de 3 a 12 μg de Cr por la ración de la comida principal. Sin embargo, evaluar la ingesta Cr de alimentos es muy problemático. El contenido de Cr fluctúa considerablemente según el suelo en el que se cultiva, en que etapa de la vegetación se cosecha y las diferencias significativas que se encuentran también entre las variedades. Por ejemplo, las tablas nutricionales ponen que las manzanas contienen 0,3 μg en 100 g de materia cruda. Sin embargo, los análisis comparativos revelaron diferencias sorprendentes. Mientras que en las manzanas cosechadas en el estado medio-maduro (cosechadas 3 semanas antes) se determinó el contenido de 0,08 μg en 100 g, en las manzanas cosechadas después de 3 semanas se encontró el contenido 0,38 μg 100 g. El contenido 0.08 μg no cambió ni durante el proceso de la maduración artificial. Estos valores se aplican a las manzanas cosechadas del mismo árbol. Un hallazgo interesante fue que las manzanas cosechadas de la misma variedad y del mismo huerto, (en árboles de alrededor de 30 m de distancia),  mostraron un contenido significativamente diferente (de 0,21 a 0,48 μg en 100 g del material crudo). Sin embargo hay que señalar que el grado de madurez de las manzanas de diferentes árboles se evaluó subjetivamente, pero fueron cosechadas al mismo tiempo y del mismo lado del árbol en relación con el sol. Lo que se confirmó sin ambigüedades, las manzanas cosechadas de los árboles antes de la madurez completa contenían de 2 a 4 veces  menor concentración de Cr en comparación con las manzanas cosechadas en su plena madurez. Por lo tanto, la maduración artificial es en términos del contenido de este elemento el único paso tecnológico para que coincida con las necesidades de la cadena comercial, (en términos de nutrición no puede ser evaluada como satisfactoria). Solo por interés, se encontró un efecto similar en otros oligoelementos y algunas vitaminas.

Debido a que en la literatura se mencionó la reducción de la capacidad de almacenar el Cr en el tejido de la planta en la presencia de ciertos microelementos, se realizaron experimentos preliminares diseñados para demostrar tal efecto. Algunos análisis sugieren que los tejidos vegetales cultivados en medio enriquecido con ciertos oligoelementos (Cu, Fe, Zn) reducen significativamente el contenido de Cr en estas muestras. Se realizaron estos experimentos para determinar si se puede suponer el deterioro de la calidad de los cultivos que crecen en suelos a los que se aplica el estiércol u otros fertilizantes biológicos de las granjas que utilizan para el engorde de los animales piensos industriales con un mayor contenido de minerales,  evaluado según el contenido de Cr (III ) en los cultivos.

Para los alimentos de origen animal la situación es similar, especialmente en el caso de la carne. En particular, una mayor ingesta de Fe y Zn en las raciones reduce en gran medida la absorción de Cr por el organismo de los animales y por lo tanto el contenido de cromo resultante en la carne de animales sacrificados varía bastante significativamente (de 0,4 hasta 44 μg en 100 g). Por estas razones, es muy problemático evaluar la ingesta real de cromo por los alimentos. Cualquier consideración del beneficio de un alimento en particular en relación con la influencia positiva de la glucemia derivada del contenido de Cr (III) es pura especulación. Los valores promedios dados en las tablas nutricionales pueden ser tan significativamente diferentes del estado real, que el efecto anticipado del Cr (III) sin  hacer el análisis prácticamente no puede ser evaluado.

Debido a que la ingesta de proporción realmente utilizable de Cr (III) de alimentos naturales es cuestionable, se intentó a asegurar la ingesta de este oligoelemento importante en la forma de la fortificación de los alimentos. En los últimos 60 años se han probado varios compuestos. Desde el inicio inorgánico hasta complejos orgánicos especiales utilizados en los últimos años. Algunos de estos compuestos han creado falsas esperanzas y como suele ser el caso, las expectativas a menudo han quedado atrás de la realidad.

El cloruro Cr (III) fue uno de los primeros compuestos en los que se centró la atención. Las dosis utilizadas debían ser considerablemente altas (hasta 2000 μg de Cr) y además se obtuvieron resultados contradictorios. Hoy se sabe que el cloruro de Cr (III) funcionaría muy bien si pudiera encontrarse directamente con la transferina. Sin embargo, cuando pasa a través del tracto digestivo, prácticamente toda la cantidad recibida por la disociación privilegiada varía a un óxido insoluble de Cr (III), y se convierte en inservible.

Otros compuestos interesantes fueron levadura seca cultivada en un medio que contenía una sal de Cr (III) adecuada. La levadura puede incorporar una cantidad significativamente mayor de átomos de Cr en su cuerpo. El problema, sin embargo, mostró una relativamente alta resistencia a la hidrólisis de las células de levadura y por lo tanto una gran proporción de cromo enlazado de tal manera  permaneció sin uso y fue eliminado del cuerpo en las heces. En experimentos con levadura autolisada, se han logrado algunos resultados positivos, sin embargo, la dosificación tiene que ser de 400 μg de Cr por día en un humano adulto. Esto se debe a que el Cr está presente en la levadura unido a proteínas, que están sujetos a la degradación total en el estómago y el cromo liberado forma el complejo Cr (III) hexahidrato de manera similar como en el caso del cloruro Cr (III).

En la levadura se registró la unión de Cr al ácido nicotínico. Por lo tanto, se intentó usar nicotinato de Cr (III). Por lo tanto, se probó el polinicotinato Cr (III). Sin embargo, su usabilidad es muy baja y, en vista del costo de la materia prima, ha sido prácticamente abandonado su uso.

Por otro lado, parecía muy prometedor el uso del picolinato de Cr. Es un compuesto relativamente químicamente estable, fácilmente fabricado y tecnológicamente bien procesable. El picolinato de cromo es un compuesto de color rojo rosado con pobre solubilidad en agua (a un pH que varía de 6,6 a 7,0 solamente 6 x 10-4 M, es decir, 251 mg en 1 litro de agua, lo que corresponde a aproximadamenter a 31 mg de Cr en forma disuelta). Debido a la baja dosificación esperada esto no pareció ser significativo. Sin embargo, esta pobre solubilidad es la causa principal de la baja actividad biológica del picolinato de Cr. Además, en el ambiente ácido del estómago se produce la hidrólisis ácida del complejo de picolinato de cromo para proporcionar el ácido picolínico y el catión Cr (III) que forma el complejo de  hexahidrato. Este complejo es estable sólo en medio ácido y, después de la alcalinización se produce en el intestino delgado el óxido de cromo insoluble, que es no absorbible. Sólo alrededor del 2 % del picolinato de Cr (III) recibido pasa a través del estómago sin cambios, y es capaz de interaccionar con la mucosa del epitelio intestinal. Aunque la absorción de picolinato de cromo es baja, es mucho más alta que en el caso de CrCl 3 opcionalmente del polinicotinato (es aproximadamente diez veces mayor). Pero es mucho más baja que en el caso del complejo lactatoaminoácido.

La capacidad de absorber Cr (III) del picolinato de Cr a través de la mucosa intestinal depende en gran medida de la presencia de otros componentes de los alimentos. El picolinato de Cr pasa a través de la pared celular a través del transporte pasivo, lo que significa que los canales de transmisión compiten con otros ligandos. Cuanto más lipofílico es el ligando, más fácilmente pasa el compuesto a través de la pared celular. La presencia de calcio, magnesio, zinc y especialmente hierro dramáticamente empeora las posibilidades de que Cr (III) pase a través de la pared celular, ya que estos elementos alteran la constante de equilibrio de los complejos lipófilos en detrimento del picolinato de Cr. Por lo tanto, Ca, Mg, V, Ti, Zn, Cu y Fe reducen la rapidez de absorción de picolinato hasta 10 veces. La posible potenciación de los alimentos con cromo mientras que simultáneamente se suministran algunos de estos elementos es contraproducente, en otras palabras, los suplementos alimenticios polivalentes que contienen picolinato de Cr son muy problemáticos en términos de su absorción. Lo que es interesante, sin embargo, es el hecho de que esta afirmación no se aplica cuando todos estos elementos se dan como un complejo de lactato, (este ligando tiene propiedades únicas en relación con la membrana celular y el transporte pasivo de cationes metálicos).

El bajo aprovechamiento del Cr ( III) del picolinato de cromo ha llevado a una serie de estudios para ayudar a determinar la dosis requerida de picolinato de Cr (III). En el aňo 1995 se hicieron algunos intentos para demostrar la posible toxicidad del picolinato de Cr(III) en relación con los órganos reproductivos. A una dosis desde 0,05 hasta 0,1 mM picolinato de Cr (III) - esto corresponde a una dosis de 2.6 a 5.2 mg de Cr (III) picolinato causa daño cromosómico de la célula de ovario de hámster experimental. El efecto mutagénico se manifestó por la inducción de la apoptosis mitocondrial. Más tarde, los resultados fueron confirmados y se considera ahora casi demostrado que el picolinato de Cr (III) en dosis más altas, probablemente como resultado regenera radicales producidos,  que el cuerpo intenta liquidar con el mecanismo de defensa de  glutación peroxidasa. Esto da como resultado el daño en el ADN y la inducción de la mutación. Para la objetividad de la información, se debe tener en cuenta que una conclusión similar no puede ser aproximada para los humanos. Un experimento realizado en 10 voluntarios (mujeres) no mostró daño cromosómico pero si hubo evidencia de insuficiencia renal. La causa aún no ha sido dilucidada. Actualmente el  picolinato de cromo es un aditivo alimentario permitido, pero en algunos expertos, las dudas sobre su posible efecto negativo no se dispersaron debido a la variación significativa en la absorción.  Sobre todo el suministro regular a largo plazo es un área insuficientemente explorada. Recientemente, en relación con el consumo a largo plazo surgió la especulación sobre el posible efecto sobre la membrana mucosa del tracto digestivo, especialmente en las personas que sufren de gastroenteritis y toman medicamentos para suprimir la producción de ácidos estomacales. Es en este caso picolinato de Cr (III) está protegido de la hidrólisis ácida en el estómago y sustancialmente la mayor parte pasa al intestino delgado sin cambios.

El último compuesto interesante útil como fuente de Cr (III) para la fortificación de alimentos es un complejo especial de lactato aminoácido (sinónimo complejo de lactato, lactato Cr (III)). Este complejo tiene muchas características interesantes. En primer lugar, el cromo está unido por carboxilos, por lo que es un complejo estable, incluso en el entorno ácido del estómago. En un ambiente neutro o ligeramente ácido, no se disocia y prácticamente en la forma sin cambios, pasa  al intestino. Aquí, se puede demostrar una propiedad extraordinaria del anión de lactato. Este es un anión que no evalúan los receptores en el intestino como una sustancia contra la cual se necesita activar una respuesta de defensa. Por el contrario, es un compuesto completamente fisiológico cuyas propiedades físicas especiales el organismo vivo aprovecha ingeniosamente. Mientras que el anión de lactato libre lleva una fuerte carga negativa, y por lo tanto solo no pasa fácilmente a través de la membrana celular, después de unirse a un catión es bien penetrable y por lo tanto funciona como una forma de transporte para una variedad de cationes. El anión del lactato es un excelente ligando para una variedad de cationes. Dado que el ácido láctico es un ácido relativamente fuerte, el anión lactato se uyne a cationes (Cromo III) muy firmemente y se produce la eliminación mutua de las cargas. Debido a que es un anión pequeño, también se puede conectar a cationes con más cargas positivas. El lactato es completamente degradable en cada celda para que el agua y el dióxido de carbono produzcan una cantidad relativamente grande de energía. Es un compuesto cuya descomposición no produce ningún subproducto que requiera un suministro de energía adicional para su exclusión. Si es necesario, la célula de lactato puede usarse para respaldar el glucógeno. El lactato es compuesto crucial en el metabolismo de carbohidratos, el cuerpo, en cualquier momento producido en cantidades relativamente grandes y sin problemas de ser metabolizado. Este es un compuesto fisiológico que vincula una amplia gama de procesos metabólicos en el cuerpo.

A diferencia del picolinato tampoco contiene en su molécula ningún átomo de nitrógeno y por lo tanto no se crean enlaces de acompañamiento con un nivel de energía más bajo y cambios indeseables de los electrones en la molécula. La asignación de una única posición de Cr (III) por un aminoácido adecuado, influye significativamente la capacidad de transporte de la molécula compleja a través de la membrana celular. Este complejo es capaz de retener su estabilidad incluso en la presencia de la transferrina y crea con ella un equilibrio flexible, que actúa como un donante rápido de Cr (III) en caso de transferencia aumentada de cation de Cr (III) a apocromodulina. También se expresó la hipótesis de que debido a su constante de equilibrio podría funcionar este complejo lactato-aminoácido como donante directo de Cr (III) para apocromodulina, que podría ser en términos de su actividad considerado como GTF analógica.  Existen indicios que sugieren una posible unión directa del complejo lactato-aminoácido al receptor para la insulina en el mismo sitio de unión que tiene la cromodulina.  Esta hipótesis no ha sido verificada todavía. El hecho es que cuando la dosificación 30 µg de Cr (III) en la forma de este complejo se logró el mismo efecto en que afecta a los niveles de glucosa, como con 300 µg de Cr (III) en forma de picolinato. La ventaja de este complejo es que es muy soluble en agua. Fue desarrollado para las necesidades del edulcorante DiaChrom, el criterio decisivo era buena solubilidad sin ningún regusto. El seguimiento a largo plazo demostró que la ingesta diaria regular de este  complejo correspondiente a 6 µg de Cr (III) se logró en la diabetes del tipo 2 la estabilización significativa de la glucosa, (una más rápida disminución en los valores más altos de glucemia), posteriormente la diferencia ya no era tan significativa y el logro del valor estabilizado de la glucemia era en cuanto a tiempo casi igual); el valor de glucosa en sangre durante una prueba de glucosa a los 120 minutos fue en promedio, aproximadamente de 6-8% más baja que en el mismo paciente sin el suministro de Cr (III). En el caso del consumo diario del edulcorante DiaChrom se puede decir que es la probabilidad más alta durante la estabilización de la glucemia en las primeras etapas de la diabetes del  tipo 2 cuando se consumen  4-6 comprimidos (6-9 µg de Cr (III) por día). Los resultados más recientes también sugieren una mejora en el perfil de grasa de la sangre, un aumento en el colesterol HDL y una ligera disminución en los TG totales. La validación de este hallazgo está sujeta a un monitoreo continuo, en particular para verificar si se trata del efecto de Cr (III) en la forma del complejo de lactato o si ha habido una modificación significativa de los hábitos dietéticos de las personas monitoreadas.